viernes, 11 de septiembre de 2020

Magic saved my life

 


Siempre digo que en esta afición nuestra es más importante tener un grupo habitual y constante que centenares de juegos cogiendo polvo, pues de nada sirve tener un montón de cajas bien puestas en sus estanterías y jugar una partida cada dos meses.

Esta perogrullada se ha visto definitivamente ratificada con esta puta pandemia que nos aprieta a todos: llevo ya casi seis meses sin abrir las puertas de mi santuario lúdico al grupo habitual. Ninguna maratoniana sesión nocturna de viernes, sábados o vísperas de festivos desde marzo.

Y la cuestión es que no debería quejarme, porque tengo la tremenda suerte de tener una familia jugona que cada día se echa unas partidas a juegos familiares y de peso medio. Pero añoro al grupo jugón, el cachondeo y euros más chichosos.

En la labor de rescate lúdico ha contribuido principalmente mi primogénito, que se ha sentado a jugar Great Western Trails, Cooper Islands, Grand Austria Hoteles, Russian Railroads entre otros del estilo y, sobre todo, mucho vicio a Magic the Gathering.

Justo antes del inicio de la pandemia, volví fuerte a Magic con la intención de “endrogar” a mi hijo y regresar al circuito de campeonatos.

Para desarrollar este malvado plan, estos meses de encierro y restricciones hemos comprado muchos sobres y hemos jugado muchísimos sellados. Ikoria debía haber sido la primera presentación en la que participase mi hijo con su flamante DCI (el carnet oficial, de “federado”), pero el virus no nos lo ha permitido.

Gracias a mi pasado magiquero tengo muchas cartas antiguas y he podido vender unas cuantas para reinvertir en cajas de sobres y preparar a mi pequeño padawan.

Jugar sellados (abrir sobres, crear tu mazo y competir con lo que sale) es ciertamente una afición cara. También lo es entrar en el circuito de campeonatos y competir en formato estándar pues la competición exige que tengas varios mazos y consigas las cartas caras que todos los mazos competitivos llevan.

Precisamente el coste de los sobres y el valor de las cartas competitivas es lo que ha creado la percepción, y con razón, de que Magic es un juego caro.

Sin embargo, si juegas a Magic de forma esporádica y no competitiva puedes disfrutarlo e iniciarte en el juego sin gastar demasiado dinero ya que Wizards of the Coast saca productos al alcance de todos los bolsillos.

Así, Wizards ha puesto en el mercado productos como los mazos de plainswalker o los “Starter deck” y por suerte Devir, que es el distribuidor en España, no ha hecho como con muchas expansiones de sus juegos de mesa y nos facilita el acceso a todos sus productos. Mola.

Los mazos de plainswalker son mazos de 60 cartas que traen una caja de cartón para guardar el mazo, un planeswalker foil  y un código para MTGArena que te permitirá jugar online con ese mazo. El precio es de 11,95 € para los mazos de colecciones básicas (viene sólo un sobre) y de 15,95 € para el resto de colecciones (2 sobres) (sobre los Plainswalkers en Magic ya hablaremos en otro momento, pues yo soy de los que los que piensa que  han hecho más mal que bien al juego).

Por otro lado tenemos los Kits de Inicio, unos packs de dos mazos monocolor de 60 cartas cada uno, que traen 4 cartas únicas (fuera de la colección estándar), y un código de mazo para MTGArena. Para iniciarse o para enseñar a jugar a alguien éste es un producto estupendo pues es abrir y jugar a un precio magnífico: 8,95 €.

Además de estos paquetes para iniciarse, Magic se puede jugar online de forma gratuita en la plataforma oficial Magic Arena, que es una herramienta ideal para aprender a jugar casi desde cero pues tiene un tutorial fantástico en el que los novatos pueden aprender paso a paso y mejorar hasta convertirse en expertos. 

El confinamiento ha sido para mi hijo una oportunidad estupenda para entrar a fondo en Magic  the Gatehering. Él ha tenido la suerte de que su padre era un extoxicómano magiquero (ahora de nuevo sin el “ex”) y disponíamos de miles de cartas con las que confeccionar mazos o bien vender un puñado para “reinvertir” en sobres, pero con estos nuevos productos de Magic ya no hay excusa para aparcarlo. Aunque son productos que se quedan cortos para jugadores expertos, son un punto de partida excepcional para quienes están aprendiendo: mazos construidos, sobres de regalo y cartas únicas a un precio excepcional.

Si descartabais entrar en Magic por su complejidad, por su precio o por la variedad de producto éste es vuestro momento.  No lo dudéis más. A mí Magic me ha salvado la vida durante el confinamiento.

Si os animáis a aprender por MGTArena ahí estaré para echar unas partidas.

Eso sí, tened cuidado que envicia.


lunes, 24 de agosto de 2020

Reediciones: ¿oportunidad o sacacuartos?

 


Hace poco se hizo viral en las redes una presunta cartelera de cine en la que estrenos de 1995 coincidían uno por uno con estrenos de 2019. 

Con esta foto retocada se criticaba la ausencia de ideas y se hablaba de crisis creativa en el mundo del cine (el comercial, básicamente), que vive de "remakes", adaptaciones de cómics y lavados de cara de clásicos y películas animadas.

En el mundo de los juegos de mesa últimamente da la sensación de que las ideas también flojean y los productos originales y chisposos no abundan. Las novedades no suelen ser rompedoras y muchas editoriales han optado por las reediciones de juegos, dándoles unos lavados de cara espectaculares, mejora de componentes (la famosa "deluxificación") y la consiguiente subida de precio.


Exista o no falta de chispa en los últimos lanzamientos , las reediciones están ahí y son de distinta naturaleza:

a) Por un lado tenemos las de juegos cuya reedición es de agradecer porque hace tiempo que no se encuentran en el mercado.

En estos casos a veces se reimprime sin más (Ginkgopolis, veremos a qué precio sale) y otras veces se aprovecha para añadirle algo, mejorarlo estéticamente y subirle el precio un buen pellizco. En este apartado tenemos casos como Macao-Amsterdam, Bruges-Hamburg, Egizia y el paradigma por excelencia: Rococó, un juego que hace unos años se podía comprar por 25 € y ahora  se venderá por 110 en versión deluxe.

Es cierto que, como decía mi abuela, "teta y sopa no cabe en la boca". Así, que si quieres un juego rebonico, con cartón gordo y mucha madera, te va acostar tus buenas pesetas. Pero esto se está pasando de castaño oscuro y ahora cualquier juego antaño asequible se reedita ahora a precio de oro.

He leído en redes a varias personas diciendo que estos lanzamientos de juegos buscados acaban con los especuladores. Se dice que se acabó ver cómo alguien pide 90 € por un Rococó, pero esa no es exactamente la realidad, porque lo que ocurre es que el especulador no desaparece, simplemente cambia. Ahora quien especula no es un particular, es la propia editorial. Y nosotros compramos.

Esta cuestión es crucial pues aunque parezca que la "culpa" de este encarecimiento absurdo es de las editoriales, la realidad es que es un problema nuestro, de los consumidores que compramos todo y a cualquier precio. 

b) Por otro lado tenemos reediciones de juegos antiguos (viejunos y no tan viejunos) que hasta hace poco se vendían por dos duros. Así, "remakes" como el de Giants (Rapa Nui), China (Iwari), Metro (Skyrise), etc. se presentan como ediciones que mejoran el original, sea por su aspecto, sea con alguna mecánica: "Skyrise honors the spirit of Metropolys, while raising it to new heights" -dice literalmente la descripción de la nueva versión de Metropolys- (gran juego por cierto).


A pesar de las promesas de cambios sustanciales y mejoras en las mecánicas, a menudo estas reediciones se limitan a cambiar el grafismo y mejorar los componentes. Lavados de cara a precio de oro.

Sobre las ediciones mejoradas me gustaría diferenciar entre los juegos que tienen diferentes ediciones en el mercado y los que no. Hace poco comentábamos que, por ejemplo, una nueva versión cara y "deluxificada" como la de Modern Art es una bendición, porque quien ya tenga el juego  podrá elegir si se gasta su dinero o le basta con su copia antigua y quien no lo tenga podrá elegir entre una versión más económica o la cara si es muy fan. Sí, haters, esto también vale para Rococó y hasta para el insfufrible Yedo (aunque no sé cómo esta apología del tedio puede tener algún fan).  

Sin embargo, otros lanzamientos reeditados no tienen ediciones baratas en el mercado, por lo que no hay alternativa y las reediciones se convierten en un sacacuartos importante, sobre todo para quien no lleva tanto tiempo en el mundo de los juegos de mesa y por tanto tiene una ludoteca reducida y en crecimiento.


En este sentido, el de la veteranía del jugón, muchos dicen que es positivo que se reediten joyas, porque así son accesibles a todo el mundo. Sin embargo, salvo excepciones de juegos difíciles de encontrar, los buenos juegos con ediciones antiguas pueden encontrarse fácilmente y mucho más baratos. Pagar 40 euros por Iwari cuando en el mercado hay ediciones antiguas de China por 10 euros me parece un poco absurdo (salvo para los ultra fans del juego).

c) Por último tenemos las reediciones "de aniversario". En estos casos tenemos reediciones con la excusa de que el juego cumple años y hay que celebrerlo (El Gran Dalmuti -con una edición nueva más fea que Picio-, Dungeon Fighter o Big City -que cuesta un riñón y parte del otro-).  Estas reediciones estarían dentro del apartado anterior, pero con coartada. Para muy fans.

En definitiva, sea una sensación o una realidad, lo cierto es que aparentemente abundan las reediciones de juegos: algunas se agradecen, por ser títulos que llevan mucho tiempo fuera de mercado, pero lo habitual es encontrar reediciones innecesarias que aprovechan la reimpresión para encarecer un producto por el morro y de paso maquillan la ausencia de títulos más estimulantes.

Si has llegado hasta aquí me interesa saber si crees que esto de las reediciones es una obsesión de la Ficha Negra o realmente crees que hay muchas y algunas innecesarias.

Opinad, que es gratis, y sobre todo jugad mucho.

lunes, 17 de agosto de 2020

Partidas en Julio (y junio) 2020

 

Llega el resumen de partidas muy tarde, ya cerca de septiembre, pero más vale tarde que nunca. 

165 partidas en junio gracias a la "jartá" de sellados de Magic Ikoria y M21. 59 partidas en julio, bajón que se debe, afortunadamente, al aumento del ritmo de trabajo.

Sólo tres estrenos en junio y cinco en julio. Vamos con ellos



Yokai 

Pequeño juego cooperativo con un punto de memoria y puzzle muy bien cerrado.
La idea del juego es bastante original: debemos intentar acabar la partida agrupando cartas de cuatro colores entre todo el equipo. La cuestión es que las cartas están boca abajo y la información es parcial y oculta. En nuestro turno miramos dos de las cartas boca abajo, movemos una cualquiera y mostramos o colocamos una carta de pista para los demás. Si la colocamos, bloqueamos una carta pero le indicamos a los demás qué puede haber debajo. Si la mostramos, la ponemos a disposición de todo el mundo para futuros turnos.

El juego presenta una serie de módulos que pueden aumentar muchísimo su dificultad.

Un filler sencillo pero con su chicha. Recomendado si os gustan los juegos cooperativos.

Lords of Xidit

Fan del juego original, Himalaya, nunca había jugado este remake tuneado.
Lords of Xidit mantiene las mecánicas básicas del juego original, mejora mucho los componentes y no mejora uno de los puntos negros de Himalaya como es el constante trajín de cubitos (aquí pequeños muñecos).

Buen juego de programación y mayorías con ese aspecto de eliminación final que a mí personalmente me encanta. No obstante, le han quitado las tres fichas especiales de himalaya que para mi gusto era una delas cosas más molonas del juego.

A pesar de la mejora de componentes creo que me quedo con Himalaya, más feo, pero con más encanto "old fashioned".


Saqueadores de Midgard

Amalgama de mecánicas que da como resultado un buen euro de gestión de peso medio. Colocación de trabajadores, dados, gestión de cartas y colecciones en un diseño muy bien hecho, pero que tiene quizá el problema de quedarse en tierra de nadie: para los jugones se va a quedar corto y para los nuevos va a ser demasiado.

Estamos ante un juego que en ludotecas amplias va a tener difícil entrar y consolidarse, pero en las de jugadores recién llegados puede tener cabida porque es un euro bien cerrado con un par de mecánicas muy chulas.

En especial, me gusta la mecánica de "seguir" a los demás. En tu turno, colocas tu meeple en una de las acciones disponibles. El jugador activo, el que la ejecutó, la activará de forma más potente que los demás y el resto también la activan ,pero debilitada.

Esta mecánica provoca tensión y mucha maldad, haciéndote a veces daño a ti mismo, para perjudicar aún más a los demás. Es decir, quizá te interese ejecutar una acción no muy boyante para que otros no puedan sacar ningún beneficio.

Original y con maldad.


Adventure Games: la Mazmorra

Aventura que se desarrolla en tres capítulos (partidas) al estilo "elige tu propia aventura" en las que van apareciendo una serie de disyuntivas que permitirán a los jugadores elegir diferentes caminos y quizá desenlaces. Sólo quizá.

Lo que aparentemente suena genial se convierte, al menos en esta primera aventura (hay otras y ésta dice es la más sencilla), en algo lineal, repetitivo, dirigido y en definitiva bastante tedioso, hasta el punto en mi caso de tener que acabar la última partida con un pesar y una pereza descomunales. ¡Lo que hace no por sus hijos!

La diversión del juego depende más de la teatralidad del grupo y de lo que le echen los jugadores que de lo que ofrece realmente el juego.

Es cierto que un servidor no es muy fan de los juegos de mesa del estilo "escape" pero esta mazmorra ha sido bastante decepcionante.

Buena idea que fracasa en su desarrollo.

Academia de Cupcakes

Pequeño juego cooperativo que se juega a tiempo real y que funciona de maravilla para jugar, sobre todo, con los pequeños de la casa. En la mía todos somos muy charlatanes y "folloneros" y este juego ha servido para que mis hijos se sienten y se escuchen.

Cada jugador tiene un tablerito con tres espacios en los que colocar alguno de los cinco cubiletes (recipientes para magdalenas) con los que empieza el juego. En el centro de la mesa hay un pequeño tablero con otro espacio en el que los jugadores pueden colocar momentáneamente alguno de sus cubiletes para generar espacio.

Al principio de la partida se muestra una carta en la que aparece un encargo para cada jugador. Es decir, cada jugador debe conseguir tener a la vista únicamente los cubiletes indicados en la carta. Los que no aparezcan en la carta no deben verse, cubiertos por los de mayor tamaño. Los jugadores, simultáneamente, deben ir moviendo los recipientes entre sus espacios y el central (nunca en un espacio de otro jugador) hasta que todos consigan su objetivo de la tarjeta.

Cuando se consiga, se muestra otra carta y así hasta que acabe el tiempo, momento en que el equipo comprueba su destreza según el número de encargos completado.

Sencillo e interesante cooperativo con buena producción que, como algunos cooperativos, peca un poco (bastante en las primeras partidas) de un efecto líder excesivo, que se va mitigando a medida que los jugadores cogen experiencia.

Lords of Vegas

Unas cuantas partidas le hemos echado a este juego actualmente difícil de conseguir (en breve no creo que lo sea tanto porque se va a editar una segunda expansión y huele a reimpresión).

Juego con dados y colocación de losetas que tiene un punto económico, de mayorías y algo de negociación.

Me ha parecido un juego original y muy bien cerrado pero con un punto matemático demasiado acentuado. Un poco seco.

Algunos lo comparan con Chinatown pero creo que se parecen muy poco. Chinatown se va más al aspecto party, destaca en él la negociación pura y dura. Aquí, la negociación es residual y queda eclipsada claramente por las cuentas.

Buen juego, pero falto de algo de chispa para mi gusto.

Gardens of Babylon

Juego abstracto editado mediante financiación de Kickstarter que destaca por una buena producción y una buena dosis de interacción y puñeteo.

Estamos ante un juego de losetas muy sencillo pero con más chicha de lo que parece: cojo loseta, coloco loseta, siembro en esa loseta y veo si se desencadena una cascada (la semilla recién sembrada se multiplica en todas las losetas que estén regadas por la fuente de esa loseta). 

Esta secuencia tan sencilla da para bastante: hay que procurar cerrar caminos para que no se carguen tus semillas y, si no hay más remedio que abrir nuevos, procurar que se puedan recuperar o nos hagan poco daño.

Buena producción, sencillo, con chicha, escala bien y duración ajustada a lo que ofrece, si os gustan los abstractos éste os puede funcionar muy bien.

Problem Picnic Attack of the Ants

Filler tontuno "a la Mondrian" en el que deberemos lanzar nuestros dados para que caigan encima de las cartas de aperitivo y podamos llevárnoslas a nuestro hormiguero.

Destreza y un poquito de puzzle (las cartas conseguidas deben colocarse bien para obtener puntos  según los objetivos de final departida) que por la relación calidad-precio-producción merece la pena. 

Buen juego para jugar en familia que demuestra nuevamente como Scott Almes se está convirtiendo en un autor muy polifacético dentro del diseño de fillers y familiares con obras tan diferentes como los Claims, los Tiny Epics, los Boomerangs, Lovelace and Babage, etc.

Hasta aquí los pocos descubrimientos de estos últimos dos meses.

Jugad mucho.

domingo, 9 de agosto de 2020

Reseña: Modern Art Deluxe

Autor: Reiner Knizia
Editado por: Arrakis Games
Año de publicación: 1992/2020
Duración: 45 minutos
Número de jugadores: 3-5
Mecánica: subastas

Es totalmente cierto que los precios de los juegos de mesa se han disparado en los últimos años, eso lo llevamos reivindicando aquí desde hace siglos. 

Igualmente, en este blog hemos comentado varias veces cómo tenemos la costumbre de quejarnos absolutamente por todo: que los juegos no llegan en castellano, que ahora se edita todo en español sin filtros, que antes no se cuidaba el aspecto de los juegos, que ahora todo se deluxifica para encarecer el producto, que si antes había pocos juegos en el mercado, que ahora hay avalancha de novedades y así hasta el infinito.

Pues bien, este Modern Art deluxe que acaba de editar Arrakis en español ha sido objeto de ligera controversia en redes en la que los quejosos de siempre, algunos "pollaviejas" y otros protestones habituales, denunciaban que lo que no deja de ser un ""filler largo" se venda por casi 60 euros. 

Ciertamente este argumento tiene algo de razón: Modern Art no deja de ser un filler largo y 60 euros por un filler pues qué quieres que te diga. Ahora bien, la queja sobre el precio es muy relativa pues el juego es una preciosidad y sus componentes de lujo no sé si justifican los 60 euros (online son cincuenta y poco) pero obviamente suben su coste.  

Seguramente más de un agorero de los que se quejaban del precio se habrá gastado su decenas de euros en "deluxificar" su Terraforming mierdas y eso seguro le parecerá más coherente que comprarse un filler tuneado como capricho.

Como decía mi abuela "teta y sopa no cabe en la boca" así que si quieres un Modern Art rebonico y con caja grande pues no esperes ahorrarte unas pesetas. Afortunadamente siempre puedes comprar una versión menos espectacular e igual de divertida por un precio más asequible.

Un servidor piensa que es una putada cuando un juego sale editado únicamente en su versión deluxe y no te queda otra que pasar por caja si el juego te mola, pero Modern art es un superventas y tenemos ediciones a tutiplén para elegir, así que si no te gusta el precio de esta edición es fácil: no la compres o espera a que florezcan en la primavera del mercado de segunda mano.

Y vamos con el juego que es lo importante. 



Componentes

Un tablero de valor de mercado a doble cara, 94 monedas metálicas (en valores de 1, 5, 10, 20, 50 y 100), una bolsa de tela, 12 marcadores de valor de mercado, 5 pantallas de jugadores, una maza con pedestal de madera, un atril de madera, 70 cartas de arte moderno y 70 cartas de arte renacentista. 

Todo de calidad estándar, muy correcto, salvo lo que más destaca del juego: el caballete de madera, la inmensa maza y las monedas metálicas. Todo este "atrezzo" es lo que deluxifica esta edición de Modern Art y a priori parece totalmente innecesario.

La Ficha negra tiene la edición deluxe coreana de Dicetree Games que lleva un mazo de 70 cartas de arte moderno y un mazo de 70 cartas de pinturas coreanas. La edición de Arrakis es idéntica a la coreana salvo que sustituye el mazo coreano por otro de pinturas del Renacimiento y modifica el tablero adaptándolo a este cambio de mazos.

El juego

Modern Art es un juego de subastas puro y duro creado por el puto amo del diseño de juegos de subastas: Reiner Knizia.

En Modern Art los jugadores deben adquirir pinturas para venderlas al final de temporada (ronda) y obtener suculentas ganancias. El jugador con más dinero al final de la partida será el ganador.

El juego se desarrolla en cuatro rondas. Cada jugador recibe inicialmente monedas por valor de 100 y una serie de cartas de pintura según el número de jugadores y según la ronda. Así por ejemplo a 4 jugadores en primera ronda cada jugador recibe 9 cartas, 4 en la segunda, 4 en la tercera y ninguna en la carta y última.

El jugador activo del turno se convierte en subastador y elige una (o dos) cartas de su mano y la pone en subasta.


Cada carta tiene un tipo de subasta:

- Abierta: puja de precios de todos los jugadores simultáneamente de forma que pueden hacer múltiples ofertas hasta que nadie quiera subir el precio más alto ofertado.  El subastador también puede ofrecer y encarecer el precio...

- Una vuelta: empezando por el jugador de la izquierda del subastador cada jugador realiza una única oferta. Se queda el cuadro quien haga la oferta mayor. El subastero puede quedarse el cuadro pagando a la banca más dinero que la última oferta realizada.

- En el puño. Puja oculta en la que se lleva la pintura el que pague más.

- Precio fijo. El subastero pone precio a la obra y en orden de ronda los jugadores dicen si se lo quedan o no. El primero en aceptar la oferta le paga al subastero y se queda la obra. Si nadie compra, el que subastó debe pagar y quedársela.

- Subasta doble. Hay cuadros que tienen el símbolo +1. Estos cuadros permiten crear un lote y añadir una obra del mismo autor a la subasta, que se desarrollará según indique el segundo cuadro añadido al lote (abierta, una vuelta, puño o fijo).

La ronda finaliza cuando en la mesa se han adquirido cuatro cartas de un autor y se pone en subasta una quinta de dicho autor. Esa obra no se subasta y se acaba la ronda inmediatamente.

Una vez finalizada la ronda se determinan los 3 pintores (hay 5) más exitosos de la ronda. El que tenga más cuadros vendidos recibe un marcador de 30, el segundo de 20 y el tercero de 10. Entonces los jugadores reciben dinero por los cuadros que coticen esa ronda. Así, venden sus obras y cobran según el valor de las mismas. La gracia está en que se al valor de la ronda actual se suman todos los marcadores de rondas anteriores (que permanecen en el tablero de ronda a ronda).

Tras cuatro rondas el juego termina y el jugador con más dinero es el vencedor.


Opinión

Como decíamos más arriba, Reiner Knizia es el autor estrella de los juegos de subastas (Ra, Amun-Re, el infravalorado y molón Taj Mahal, Medici, High Society, Hollywood Golden Age, etc.). Modern Art es uno de sus clásicos indiscutibles de subastas. Editado por primera vez en 1992 tiene innumerables versiones muchas de ellas preciosas, pero casi todas con formato pequeño y asequible a los bolsillos de todo el mundo.

Esta edición de Arrakis, inicialmente de Dicetree games, es la versión con caja más grande y más cara editada hasta la fecha.

Como indicábamos en la introducción es cierto que la edición es cara y que se puede cuestionar si un juego de este peso y esta duración precisa de un dispendio tan grande. 

En mi opinión los componentes de esta edición no sólo son decorativos y aportan al juego un plus de "jugabilidad". La maza de subastas (que también se encuentra en otras ediciones más baratas) ayuda a rolear la partida y a hacer el ganso y creo que esta teatralidad es lo que aporta al juego un plus respecto a otros juegos de subastas también estupendos. Vamos, que sin la maza y demás parafernalia Modern Art es un juegazo de todas formas, pero el attrezzo de esta edición aporta un plus para ambientar y dejarse llevar por las subastas.

Como los juegos de Knizia de este estilo hay obviamente un punto de saber pujar, farolear y encarecer los cuadros para que los demás se piquen y se gasten los dineros, pero también hay otro punto bastante importante de matemáticas. He visto perder partidas a Modern Art por no calcular el beneficio-pérdida en una puja excesiva.

El juego no escala demasiado bien pues aunque la caja diga de 3 a 5 jugadores lo ideal es jugar 5 personas (4 como mínimo).

La duración está ajustada estupendamente a lo que ofrece el juego y el rato de partida ofrece unos buenos cálculos, un poquito de faroleo para encarecer los cuadros y sobre todo unas risas aseguradas. 

Modern Art deluxificado: bueno, bonito y no barato... pero baratas tenéis otras ediciones más austeras.

Vosotros mismos.

Hasta la próxima reseña. 

lunes, 27 de julio de 2020

Reseña: Museum




Autor: Eric Dubus y Oliver Melison
Publicado por: Holy Grail Games y Devir
IlustradoresVincent Dutrait y Ekaterina Varlamov
Año de publicación: 2019
Duración: 45-60
Número de jugadores: 1-4
Mecánica: gestión de cartas, colecciones y "puzzle"

Un tema molón y unas ilustraciones espectaculares de Vincent Dutrait llamaron mi atención desde el minuto uno. Así que este Museum se convirtió en uno de los deseados de Essen tal como os comenté en la lista de familiares futuribles de Essen 2019

Ya en Essen, me asomé por Holy Grail Games y la simpática señora detrás del mostrador no tuvo que esforzarse mucho para enchufarme el pack completo: 100 euros por el juego base, las 5 expansiones y todas las exclusivas de Kickstarter (cada una de las expansiones van de los quince a los veintipico euros).

Vamos con él

Componentes

Lo primero que destaca de los componentes en Museum es lo precioso que es todo. Sin duda alguna es uno de los juegos más bonitos de mi colección. En las 180 cartas de objeto del juego base brilla el trabajo de los ilustradores. Espectacular.

Además de las cartas de objeto, el juego base trae 20 cartas de opinión pública (cartas que provocan que las cartas en tu descarte proporcionen puntos negativos al final de la partida), 27 cartas de favor (cartas que te permiten algunos bonus y jugadas extra), 17 de titulares (eventos de inicio de ronda que marcarán el mercado y  algunas acciones), 24 cartas mini de experto (que potencian las colecciones y optimizan las colecciones al final del juego) y 27 de patrón (objetivos individuales que los jugadores elegirán al principio de la partida y que darán puntos al final si se cumplen las colecciones exigidas).

Además de todo este mogollón de cartas (todas ellas en medidas diferentes, cosa que es un poco coñazo). El juego trae fichas de puntos de victoria, los contadores de puntuación, el tablero de expertos, un tablero principal y 4 tableros de museos impresos a doble cara en los que aparece ilustrada la planta de un museo con sus galerías. En ellas deberemos ir colocando nuestras cartas de objeto, procurando que se exhiban en grupos temáticos, según su civilización o según el tipo de objeto (dominio). Cuanto mayor sea la colección temática más puntos tendremos al final de la partida.

Como decía todo precioso y de buenísima calidad.

Las exclusivas de Kickstarter proporcionan un tablerito para las cartas de objeto, unas miniaturas (tan innecesarias como molestas) para sustituir los marcadores de puntuación, un puñado de cartas extra de experto, titulares y patrón y unas cuantas miniexpansiones: una baraja de cartas para el modo solitario; "la liga de exploradores extraordinarios" (algunos objetos especiales de valor 8 que puntúan de forma diferente al resto de reliquias); "las calaveras de cristal" (una colección de calaveras de cristal que podremos vender desde la mano para conseguir puntos -cuantas más de golpe mejor- o bien podremos exhibir en nuestras galerías consiguiendo así mejorar nuestras acciones del turno); y finalmente "los Asistentes" (unas cartas de personaje de las que al inicio de partida se reparte al azar una a cada jugador y proporcionan una habilidad especial).




El juego

Museum es un juego de colecciones en el que deberemos adquirir diferentes objetos de exposición y colocarlos en nuestro tablero del museo, completando las galerías de forma que las exposiciones sean temáticas y formen grupos, cuanto más grandes mejor.

Así, el juego se centra en gestionar nuestra mano y comprar con ella cartas que necesitemos en nuestras galerías. Además de la gestión de cartas el juego tiene una segunda parte de puzzle pues las colecciones pueden reordenarse al final de la partida. Por tanto, deberemos ir con cuidado con qué cartas cogemos y cómo las colocamos.

Tenemos cuatro mazos de cartas de objeto en la partida: Europa, Asia, América y África. En cada mazo se mezclan 5 cartas de opinión pública que harán que las cartas de ese continente que hayamos descartado durante la partida nos resten puntos. Al inicio de la partida cada jugador roba una carta de objeto de cada mazo (si sale una opinión pública se rebaraja). Si el valor de las cartas es menor de 7 el jugador puede rebarajar y coger otras 4 cartas.

Cada uno de los mazos tienen diferentes civilizaciones por lo que en un mismo continente hay cartas de diferentes colecciones.

Al inicio de la partida cada jugador recibe tres cartas de patrón (objetivos) y deberá quedarse con una de ellas (ese será su objetivo personal para la partida) para intentar conseguir puntos de victoria al final de l juego.

Las cartas de objeto tienen un valor de 1 a 5. Ese valor es a la vez coste y moneda. Es decir, para exponer una carta de valor 5 en tu museo debes pagar 5 puntos con una o más cartas de la mano (puedes completar la diferencia con puntos de victoria). Además, cada carta forma parte de una civilización y de un dominio

Al inicio de cada ronda habrá disponibles dos cartas de cada mazo. Esas cartas de objeto son las que estarán disponibles para ese turno.

El turno está dividido en dos partes:

- Fase de exploración.
- Fase de acciones.

En la fase de exploración el jugador activo elige una de las cartas disponibles en el tablero. Luego , los demás jugadores por orden de turno podrán coger una carta de las que queden si así lo desean. El jugador activo recibirá una ficha de punto de victoria por cada jugador que coja una carta.




En la fase de acciones el jugador activo sólo puede hacer una de estas dos cosas:

1) Exhibir objetos en el museo (es decir pagarlos para exponerlos en su tablero) y contratar alguno/s de los  tres expertos disponibles (pagando también con cartas de objeto). Los objetos pueden exhibirse de tres formas: 

a) De su propia mano. En este caso el jugador juega una carta de su mano y paga su coste con cartas que también están en su mano. La carta jugada se coloca en la galería y las que sirvieron como pago se van al descarte.
b) De su descarte. En ese caso el jugador paga con cartas de su mano una carta de su propio descarte y la coloca en su galería.
c) Del descarte de otro jugador. En ese caso el jugador activo debe entregar una ficha de punto de victoria al jugador "expoliado" y además, las cartas con las que paga irán al descarte de ese jugador.

Como veis, aquí ya hay miga, porque aunque le pagues un punto de victoria a otro jugador y además le dejes en su descarte las cartas con las que pagas, puedes ir a robarle las cartas que necesite para su colección. Siempre hay que hacer daño. 

Se pueden pagar varias cartas para jugar una sola carta, se puede combinar fichas de puntos con cartas, y se pueden jugar varias cartas para jugar varias, pero lo que pagues de exceso se pierde.

Cada vez que un jugador exponga una carta en su museo obtendrá tantos puntos de victoria como el valor de la carta expuesta. Cuando un jugador llegue a 50 puntos se dispara el final de partida de modo que los demás jugadores jugarán un último turno y entonces, se procede a la puntuación de final de partida.

Cuando exponemos una obra maestra (un objeto de valor 5, obtendremos además una ficha de punto de victoria. Así, bajar un objeto de coste 5 da inicialmente 6 puntos).

Cada vez que pasemos por una decena de puntos obtendremos una carta de favor que es una carta que ofrece una acción extra o un mejora/acción extra de un solo uso en nuestros turnos. Sólo se puede jugar una por turno y sólo se pueden tener tres en mano. 

2) La otra cosa que puede hacer el jugador en su turno es recuperar su descarte. Ésta es la única forma de recuperar cartas golosas que hayamos usado para pagar. Así, perderemos un turno en "hacer inventario" pues no se puede exhibir y recuperar en un mismo turno. Una cosa u otra.

Una vez finalizado el turno, el jugador activo rellena todos los huecos del tablero (objetos y expertos) y comprueba su límite de mano, debiendo descartarse del exceso de 7 cartas. Si al reponer cartas de objeto aparece una carta de opinión pública, se coloca en esa zona una ficha de opinión pública y se saca otra carta de objeto. Al final de la partida cada carta que tengamos en nuestro descarte restará tantos puntos como fichas de opinión pública haya en el continente.

A partir de la segunda ronda, cada vez que el turno le llega al primer jugador, éste debe mostrar la primera carta del mazo de titulares. Estas cartas son eventos que afectan a una ronda completa (hasta que le vuelva a tocar al jugador inicial) y pueden ser positivos o negativos.

Al final de una ronda completa el jugador inicial también descarta el experto más a la derecha y rellena el tablero de expertos hasta tres.

La partida continúa hasta que alguien alcanza los cincuenta puntos, momento en que cada jugador excepto el que disparó el final tendrá un turno final.

Una vez los jugadores hayan jugado su turno final podrán reorganizar sus galerías y se procede a la puntuación final.



A los puntos conseguidos a lo largo de la partida se suman:

- Los puntos por colecciones
- Los puntos por dominios
- Los puntos que otorga el tablero (si se consigue llenar la galería principal con una misma colección y todo el museo se obtienen puntos extra).
- Las fichas de puntos 
- Las cartas de patrón que tiene cada jugador desde el inicio de la partida.
- Por último, se restan los puntos por las cartas que tengamos en nuestro descarte por los continentes donde haya fichas de opinión pública.

Las expansiones



The People's Choice

Esta expansión aporta material para un quinto jugador (material de todas las demás expansiones) y 10 cartas de elección del público (people's choice). De esas 10 cartas se muestra una al inicio de partida y el que cumpla mejor ese criterio tendrá 10 puntos extra al final de la partida (por ejemplo tener al menos 3 objetos de valor 3, tener al menos 3 obras maestras, etc.).


The World's fair

Además de nuevas cartas de experto, titular y favor, esta expansión aporta dos pequeños módulos: los pabellones y los préstamos.

Con la expansión de pabellones vienen 4 tableros en los que también se pueden exhibir objetos jugándolos de la forma habitual. Sin embargo, esos pabellones exigen unas cartas determinadas de concretos dominios y civilizaciones. Sólo puede haber una carta de cada requisito y sólo se puntuará al final de la partida si el pabellón se llena por completo. Al poner una carta en el pabellón no recibes los puntos como si los jugaras en tu museo, a cambio recibes un pequeño bonus, pero sí recibirás puntos extra si al final de la partida el pabellón se llenó y eres el primero o el segundo en las mayorías. Para marcar quien aportó las cartas al pabellón la expansión trae unos clips con los que marcar las cartas.

Con los préstamos los jugadores pueden exhibir objetos en los museos de los demás. Al hacerlo ganarán los puntos de la obra expuesta y además, al final de partida obtendrán los puntos de victoria de más que el jugador al que se le prestó el objeto ha obtenido gracias a nuestra aportación. Es decir, los puntos que nuestro objeto le hace ganar por aumentar su civilización o dominio. Al igual que con nuestros préstamos a los pabellones, marcaremos  con el clip de nuestro color los préstamos a los demás jugadores. 



The Archaeologists

Además de nuevas cartas de experto, favor y titular esta expansión aporta un tablero en el que los jugadores podrán colocar sus arqueólogos. El tablero tiene 4 filas, una por cada continente, y cada  fila tiene tres columnas: En cada espacio de fila y columna hay diferentes casillas de bonus. 

Empezamos la partida colocando gratis uno de nuestros arqueólogos. A lo largo del juego podremos ir añadiendo otros al tablero. 
Sólo podremos coger cartas de objeto gratis en los continentes en el que tengamos alguno de nuestros arqueólogos. Si no lo tenemos y en ese continente está el arqueólogo de otro jugador deberemos pagarle un punto de prestigio.

Para colocar un arqueólogo en un continente debemos pagar el coste como si pagáramos una carta o experto, es decir, jugando cartas de nuestra mano. Colocar un arqueólogo en la primera columna de un continente vale 2 puntos, colocarlo en la segunda columna (debemos tener uno en la anterior) cuesta 4 puntos y colocarlo en la tercera y última cuesta 6. La casilla ocupada por nuestro arqueólogo otorgará un beneficio permanente en la acción indicada.

Al final de la partida quienes lleguen a la última columna obtendrán puntos extra (15 el primero en llegar, 7 el segundo).

The Black Merket

Nuevas cartas de experto, titular y favor y además un mazo de 30 cartas de objetos del mercado negro.

En cada turno dispondremos de 5 cartas de mercado negro con un valor indicado en su correspondiente tablero. A diferencia de las cartas normales, estas cartas no tienen una civilización y un dominio: una cosa u otra, por lo que no podrán pertenecer a dos colecciones a la vez. 

Las cartas de favor del mercado negro no se obtienen gratis al pasar cada 10 puntos, en este caso deben comprarse como cualquier otro objeto. Además, pueden jugarse tantas como se desee en un turno pero las que hayas jugado te otorgarán puntos negativos al final de la partida (no se descartan al ser jugadas sino que se quedan a la vista).

A diferencia del juego base el tablero de expertos se refresca cada turno (no cada ronda).

Al final de la partida  las cartas de favor del mercado negro restan un punto si tenemos 4 o más. Cada carta de mercado negro en nuestro museo resta un punto y cada carta del mercado negro en nuestro descarte resta su valor.


The Cthulu Relics

Esta expansión  aporta nuevos expertos, titulares, favores y sobre todo un mazo de reliquias que pueden jugarse en tu museo como las ordinarias, pero a diferencia de las estándar algunas no dan puntos sino que tienen un efecto inmediato. El jugador con más reliquias de Cthulu al final de la partida puede obtener 10 ó 20 puntos extra. Además, las reliquias de Cthulu en nuestro descarte restan puntos de victoria.



Opinión

Museum es un juego familiar de gestión de cartas y colecciones de peso medio, pero con la suficiente chicha para que los jugones no se aburran porque el diseño ofrece turnos rápidos, decisiones interesantes y un poquito de elegante interacción.   El juego además tiene un interesante factor de carrera pues la partida se acaba cuando alguien lega a 50 puntos. El jugador que cierre la partida no tiene asegurado que vaya a ganar la partida pero sí que obliga a los demás jugadores a estar atentos a escapadas que puedan detonar el final del juego antes de montarse el chiringuito.

Como indicaba, un aspecto interesante del juego es la interacción,  pues el juego te exige estar atento a lo que hacen los demás para "cortar" cartas y evitar que hagan una colección muy gorda. Y a la vez debes procurar cumplir los objetivos de tu carta de patrón y exponer colecciones bien hermosas que te den un buen chorro de puntos.

El hecho de poder exhibir cartas del descarte de otros jugadores también es muy interesante e interactivo porque no tienes que estar atento a lo que necesitan los demás, sino también a sus descartes, que quizá te vengan bien a ti. Si por desgracia alguien busca cartas de tus mismos dominios o civilizaciones la cosa  se va a poner caliente.

Como aspecto negativo hay que destacar que para ser un juego familiar ciertamente necesita la mesa de una familia, pero numerosa, muy numerosa. Muchísima mesa ocupa este juego. 
Otra cosa que no me acaba de gustar es que el cómputo de los puntos de victoria durante la partida es un poco tedioso y obliga a todo el mundo a estar atento. Los jugadores están enfrascados en jugar lo que necesitan y exhibir los objetos en las galerías adecuadas y a menudo olvidan contar los puntos de las cartas jugadas.  Cada vez que se coge una carta en el turno de otro jugador éste debe recibir puntos de la reserva, con los arqueólogos hay que pagar al que ocupa ese continente, etc. Punto "parriba", punto "pabajo". Demasiado tránsito de fichas.

Además, que los mantenimientos de ronda sean al principio del turno del jugador inicial puede provocar algún lapsus al refrescar titular y expertos. Fase de mantenimiento poco intuitiva y engorrosa.
Por último cabe mencionar que el reglamento original en inglés tiene algún fallo y no es especialmente brillante. Esperemos que Devir arregle estas pequeñas lagunas en la redacción de reglas.

Las expansiones son pequeños módulos añadidos al juego base (al estilo Fresco pero sin aportar tanta variedad ni dureza) y la mayoría no aportan nada que altere especialmente el funcionamiento esencial del diseño. Especialmente interesante me parece la aportación de los pabellones/préstamos y el tablero de los arqueólogos, que puede dar pie a una guerra por obtener los bonus del tablero.

Devir acierta con la edición de este juego, pero muchos estaréis asustados sospechando que si os gusta Museum hay peligro de que las expansiones se queden en el limbo y no se editen en español. Veremos cómo van las ventas y si Devir acaba editándolas. 

Museum es en definitiva un juego precioso, sencillo pero con chicha suficiente para contentar a expertos y menos expertos, con una interacción elegante y una duración muy ajustada a su peso.

Voy a echarme otra partida.



Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...