viernes, 11 de septiembre de 2020

Magic saved my life

 


Siempre digo que en esta afición nuestra es más importante tener un grupo habitual y constante que centenares de juegos cogiendo polvo, pues de nada sirve tener un montón de cajas bien puestas en sus estanterías y jugar una partida cada dos meses.

Esta perogrullada se ha visto definitivamente ratificada con esta puta pandemia que nos aprieta a todos: llevo ya casi seis meses sin abrir las puertas de mi santuario lúdico al grupo habitual. Ninguna maratoniana sesión nocturna de viernes, sábados o vísperas de festivos desde marzo.

Y la cuestión es que no debería quejarme, porque tengo la tremenda suerte de tener una familia jugona que cada día se echa unas partidas a juegos familiares y de peso medio. Pero añoro al grupo jugón, el cachondeo y euros más chichosos.

En la labor de rescate lúdico ha contribuido principalmente mi primogénito, que se ha sentado a jugar Great Western Trails, Cooper Islands, Grand Austria Hoteles, Russian Railroads entre otros del estilo y, sobre todo, mucho vicio a Magic the Gathering.

Justo antes del inicio de la pandemia, volví fuerte a Magic con la intención de “endrogar” a mi hijo y regresar al circuito de campeonatos.

Para desarrollar este malvado plan, estos meses de encierro y restricciones hemos comprado muchos sobres y hemos jugado muchísimos sellados. Ikoria debía haber sido la primera presentación en la que participase mi hijo con su flamante DCI (el carnet oficial, de “federado”), pero el virus no nos lo ha permitido.

Gracias a mi pasado magiquero tengo muchas cartas antiguas y he podido vender unas cuantas para reinvertir en cajas de sobres y preparar a mi pequeño padawan.

Jugar sellados (abrir sobres, crear tu mazo y competir con lo que sale) es ciertamente una afición cara. También lo es entrar en el circuito de campeonatos y competir en formato estándar pues la competición exige que tengas varios mazos y consigas las cartas caras que todos los mazos competitivos llevan.

Precisamente el coste de los sobres y el valor de las cartas competitivas es lo que ha creado la percepción, y con razón, de que Magic es un juego caro.

Sin embargo, si juegas a Magic de forma esporádica y no competitiva puedes disfrutarlo e iniciarte en el juego sin gastar demasiado dinero ya que Wizards of the Coast saca productos al alcance de todos los bolsillos.

Así, Wizards ha puesto en el mercado productos como los mazos de plainswalker o los “Starter deck” y por suerte Devir, que es el distribuidor en España, no ha hecho como con muchas expansiones de sus juegos de mesa y nos facilita el acceso a todos sus productos. Mola.

Los mazos de plainswalker son mazos de 60 cartas que traen una caja de cartón para guardar el mazo, un planeswalker foil  y un código para MTGArena que te permitirá jugar online con ese mazo. El precio es de 11,95 € para los mazos de colecciones básicas (viene sólo un sobre) y de 15,95 € para el resto de colecciones (2 sobres) (sobre los Plainswalkers en Magic ya hablaremos en otro momento, pues yo soy de los que los que piensa que  han hecho más mal que bien al juego).

Por otro lado tenemos los Kits de Inicio, unos packs de dos mazos monocolor de 60 cartas cada uno, que traen 4 cartas únicas (fuera de la colección estándar), y un código de mazo para MTGArena. Para iniciarse o para enseñar a jugar a alguien éste es un producto estupendo pues es abrir y jugar a un precio magnífico: 8,95 €.

Además de estos paquetes para iniciarse, Magic se puede jugar online de forma gratuita en la plataforma oficial Magic Arena, que es una herramienta ideal para aprender a jugar casi desde cero pues tiene un tutorial fantástico en el que los novatos pueden aprender paso a paso y mejorar hasta convertirse en expertos. 

El confinamiento ha sido para mi hijo una oportunidad estupenda para entrar a fondo en Magic  the Gatehering. Él ha tenido la suerte de que su padre era un extoxicómano magiquero (ahora de nuevo sin el “ex”) y disponíamos de miles de cartas con las que confeccionar mazos o bien vender un puñado para “reinvertir” en sobres, pero con estos nuevos productos de Magic ya no hay excusa para aparcarlo. Aunque son productos que se quedan cortos para jugadores expertos, son un punto de partida excepcional para quienes están aprendiendo: mazos construidos, sobres de regalo y cartas únicas a un precio excepcional.

Si descartabais entrar en Magic por su complejidad, por su precio o por la variedad de producto éste es vuestro momento.  No lo dudéis más. A mí Magic me ha salvado la vida durante el confinamiento.

Si os animáis a aprender por MGTArena ahí estaré para echar unas partidas.

Eso sí, tened cuidado que envicia.


2 comentarios:



  1. Me alegra que metas este post, porque te voy a hacer la consulta típica (imagino) de los viejardos como yo. Y es que tras jugar con las cartas que iban de la 2ª a la 5ª edición, sino recuerdo mal, allá por mis años mozos, y dejar la afición aparcada por las razones de siempre, la forma en la que se han desarrollado habilidades y reglas hace que me sienta ya fuera de(l) juego. ¿Cual sería la mejor baza para poder "reenganchar" (y si de paso es posible meter a mi churumbel preadolescente, mejor que mejor)?

    Nunca me metí en torneos ni fue (ni es) mi intencion: jugábamos a apostar alguna carta para añadir adrenalina (el Demonic Attorney era la carta toca pelotas obligada en mi mazo), y santas pascuas. No estaría mal poder dar una segunda vida a los cientos de cartas que están durmiendo en sus cajas... :)

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  2. Magic es como un bucle, siempre acaba reapareciendo en mi vida por un lado u otro :)

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